Muerde los dientes
van navegando por el río
de peces inteligentes que nunca dicen nada
y anzuelos que silban.
Cuando pique la caña
tú serás el sumergido
cebo de tu propia locura, que galopa
por prados de un verde que jamás
hubiesen imaginado
los pobres peces que aún intactos sabios
nunca podrán dejar de ir a nado.
La naturaleza tiene sus caprichos
como encerrar en la crisálida
al que siempre fue gusano
y liberarlo mariposa.
La miel de las abejas no es para ellas,
y el ser humano,
que nació sin garras y erecto,
alberga en su interior toda clase de animales
que entre sí se intentan ocultar.
Quien nunca ha sido hombre-lobo,
ni gusano, ni abeja, nunca fue humano.
La misma evolución lo dice:
que antes de ser humanos
tuvimos que ser bestias.
No hay comentarios:
Publicar un comentario