Cae la noche igual que ayer
pero distinta.
No me besan tus ojos.
No oscurecen, con el tanteo, nuestros cuerpos.
Y el amor se vuelve tan efímero y eterno como el día;
que va desgastándose a latidos de Sol...
y el subconsciente no olvida su marcha.
A veces el consciente también.
Cuando vuelvas, amanece.
Pero el amor no eres tú.
Soy yo.
Vistiéndote de rosas por necesidad de dar utilidad a tan bellos pétalos.
Guardando espinitas que siempre quedan cuando se entrega algo al tiempo...
...Ilusión; que tras la experiencia
se descubre que no existe
que necesitamos contrastar con la realidad,
al igual que al amar.
Ilusión soy yo. Amor soy yo.
Y cuando me mezclo contigo...
me vuelvo maravillosa.
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