miércoles, 12 de enero de 2011

Por otra parte...

"Cómo regirse por la razón ante lo aún no explicado ni comprendido por nadie, como el amor o el por qué de la vida y de la muerte."

Podrás convertirlo en genética, en química, en energía dinámica pero, aún comprendiéndolo, de qué le sirve a la razón, única manipuladora de la voluntad, si la voluntad es tan débil como el peso de la razón a la vida.

El poder lleva a la corrupción y tu presencia a mi beso...¿dónde está la frontera que se cruza, el límite de la vida con la razón, el empujón que nos hace ceder trocitos de nuestra esencia a lo que denominamos "lo coherente"? Será la misma línea que nos separa de los animales...será sólo en sociedad donde podemos ser coherentes. Y si decimos que ésta actitud nos aleja de nuestra verdad, ¿será en sociedad donde nos dejamos morir un poquito...o es el único espacio en que podemos ser seres humanos?

Para ello, habría que definir primero qué es un ser humano.Individualmente, parece un ser con capacidades intelectuales más altas que otros animales, que carece de instinto por este hueco cedido a la razón. Ahora bien, un ser humano en sociedad es otra cosa. Intervienen muchos más elementos, nace ya siendo un molde de ella, y morirá sin saber qué es es ausencia de ésta. Porque es como el amor, una vez conocido no te puedes olvidar de que existe, y su mero conocimiento condiciona tu existencia.

Porque somos lo que conocemos, y éste hecho ya nos permite explicar la amplitud de diferentes personalidades en un espacio donde, aparentemente, todos crecemos bajo el mismo molde cultural (si no tenemos en cuenta la influencia de las diferencias económicas, pues estás también condicionan el espacio cultural del que hablamos). Las experiencias vitales nos diferencian, y éstas se dan porque a pesar de la sociedad, seguimos siendo individuos, y como únicos, no razonamos igual.

La educación puede cambiar muchas cosas pero no garantiza nada, porque la mente se toma las cosas como le da la gana, y al final sí, razonar es vivir porque no podemos controlar nuestro entendimiento. El aprendizaje se lleva a cabo sin que le demos el visto bueno a la entrada de información. La mayoría de ella entra sin avisar y sin pedir permiso.

Por otra parte, y al margen de las oportunidades, la amplitud del aprendizaje, de la cantidad de información que podamos procesar, depende de nuestra voluntad de aprender. Si voluntad es querer, y querer es sentir...que yo razone tiene tanto fundamento como mis deseos de quitarte la ropa. Pienso, luego existo, ¿no era?

2 comentarios:

  1. Que sepas que gracias a este "ensayo-rallada" me inspiré para mi examen de filosofía! =)

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  2. jajajaj ...tú espérate a que te den la nota..y ya me cuentas!..ajú!

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