La distancia hizo pacto con la nostalgia…y quizás fue ella la que anuló mi sentido de la realidad y me empujó entre comparaciones frustradas y esperanzas apagadas a esta soledad; que te recuerda a trozos. De lejos, me pregunto si no te habré mezclado ya con los rincones más reales de mi imaginación. De lejos, se me borraron sabores y olores…y ese tacto de tu espalda, tuyo, que sé que adoraba. Ya está. Ya no sé quién eres…o si has sido lo mágico que, sabrá nadie, si seguiré buscando en balde.
Mi voz te llama, con otros nombres y otros cuerpos, pero no te preocupes. Logro distinguir su vulgaridad y vuelvo a llamarte. Siempre. Y, aún ilógicamente, no te maldigo. Ilusión o sueño que fueras, breve al fin y al cabo…qué bien me sentó conocerte y formar parte de tu cama, y de tu mirada. Recuerdo que el Sol lucía más…creo que se me están gastando los ojos de no verte y el corazón se me llegará a parar de no tocarte ni escuchar tu risa ni…bla, bla ,bla…
Qué bonito queda exagerar…pero no te equivoques…todas las exageraciones tienen su parte de verdad. Sólo hay que leer bien. Te ayudo.
No me muero por ti, es evidente. No son tus besos tan distinto al resto, ni tu risa era música, ni ninguna otra estupidez que, al igual que enamoran, aborrecen de tanto surrealismo. Aunque es cierto que no recuerdo tu olor. No busco tu mirada cada mañana, sigo teniendo los ojos sanos a pesar del tiempo (será la dieta mediterránea) y el Sol brilla como siempre, más en verano. ¿Qué es lo cierto entonces?
Lo cierto es que el corazón me latía más rápido y sonreía con más facilidad, y las coincidencias me hicieron sospechar que algo tenías tú que ver con todo esto. Hasta aquí, nada fuera de lo normal, dos personas que se gustan, suele pasar. La felicidad es relativa, pero me cuesta imaginar que alguien llegue a ella sin compañía, porque realmente es más fácil llevar las cosas cuando se comparten, los problemas empequeñecen y los chistes parecen mejorar conforme más gente se ríe de ellos. Y tras esta verdad, hay un marketing incalculable, yo diría que en todas las culturas, con ritos, marcas, y toda clase de chorradas y exageraciones, y todas, triviales. Trivial como la búsqueda de la felicidad. Cuántos mercados de productos con falta de sentido esencial pueden aprovecharse de la falta de sentido del amor. Qué importa que lleves puesto si tu mirada está vacía.
Lo cierto es que tu mirada llenaba la mía (siento la metáfora), que no la busco cada mañana, ni mucho menos, pero que me encantaría encontrármela; y ,que si en estas cosas la razón no tiene mucho que decir, no va a poder ayudarme a entender que no estés, aún yo no queriéndolo.
Y eso es lo peor, ¿sabes? Porque…cuando tu propia razón no le da la razón a tu propia realidad… ¿entonces qué estamos viviendo? Cómo regirse por la razón ante la realidad no artificial, la aún no explicada ni entendida por nadie, como el amor, o el por qué de la vida y de la muerte.
Y me encantan los sin-sentidos porque me dan la impresión de que son la vida en su propio apogeo…sin manipulación que valga. Que sienta ganas de besarte… que tardes mil en remover el café. Por esta regla de tres, tú en tu pleno apogeo no quieres despertarte conmigo, y qué distinta se me plantea la vida cuando va en contra de mis quereres…que los huecos de la razón ya no me parecen tan divertidos, y el libre albedrío…me parece ahora una putada. No es que haya conseguido explicártelo mejor, pero te echo de menos y quiero que vuelvas.
Y no vuelves…
Quizás deberías llamarle para que vuelva... Quizás tus sordos gritos no sean suficientes, ni tu poesía escondida sea tan evidente y pública para que se dé como aludido... Llámale antes de irte el año que viene =)
ResponderEliminarEvidentemente no le has llamado... pero sigues esperando a que vuelva, no?
ResponderEliminar..a que vuelvas tú? Sí.. ;)
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