viernes, 9 de julio de 2010

Idas de olla y mariconadas, mala mezcla.

No te temo a ti,
...me temo a mí.
A no poder aguantarme y tirar todo el tiempo invertido en mantener mis ganas a oscuras,
y caer en evidencia, en cualquier momento,
con un mínimo gesto que me delate,
con ese beso que te leo cuando mi corazón te late
y me grita a voces que, por mi salud, debería tocarte...

Luego llega la puta razón diciéndome que es imposible morir de amor y vuelve a argumentarme todos los motivos por los que debería de quedarme quieta.

Argumentos que mi corazón no entiende,
que retumban de vacío en mis propias venas,
que olvido cuando te miro
y al mirarte me quedo quieta.

...es cualquier hora...y tus ojos siguen ahí, en mi mente.
Podría dibujar su contorno exacto
y elegir correctamente entre toda la gama de colores que existen en el Universo.
No me equivocaría, cada detalle...cada gesto tuyo,
me los sé.

¿Sabes cuando una película te encanta y nunca te cansas de verla?

...o cuando aquella canción te emociona igual que el primer día...

Podría pasarme horas mirándote,
...escuchándote
viviéndote.

Podría, con mi vértigo, bajarte la Luna
apartarte serpientes con mis manos
recorrer el Sol desnuda.

Darte la mano con ochenta años
y aún no recuperar la cordura.


Quiero un beso de tus labios esta noche
y que la dejes por mí.

1 comentario:

  1. Hay que ver como releo tus poemas y nunca me cansan... son como el buen vino, que nunca llegan a empalagar... tiene toda la dulzura, todo el cuerpo y toda la intensidad en su justa medida. Consigues que el equilibrio sea perfecto y del balance, arte.

    Mira que me gusta todo lo que escribes, pero sin duda este es el más romántico.

    =)

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