jueves, 16 de diciembre de 2010

La primavera de tus sonrisas.

Qué hay peor que tu sombra
en esta noche inmensa.
Saber que estás,
no verte.

Tener que conformarme con tu proyección en mi mente.
Hoy triste y lenta, nunca vacía.

Besarte en mí y no en tus labios.
Acostumbrarme a tus ausencias;
benditas porque estuviste
malditas porque estuviste.

Me dejas el alma fría
y el corazón esperanzado, asmático, con ansia
de que vuelvas a mis brazos
como la primavera al invierno, de
...que me sonrías.

2 comentarios: