viernes, 11 de mayo de 2012

Lisboa.

Las malas mañas, los trucos premeditados y la eterna inocencia de la verdad. A qué juegas tú, Lisboa, con esa añoranza eterna de las novelas nunca vividas. Tu presente me sabe a hiel de otros tiempos, estancada entre ruas y tranvías. Tu melancolía aún deja entrever la rebeldía de lo que pudo ser y no fue. La suerte o la desgracia de ello para los turistas ya es otra cosa.

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